CONVERSACIONES CON UN VERDUGO: SS-FÜHRERSCHULE M-D (II)

Posted on 5 julio, 2014

0


STROOP IN NUREMBERGSegún Stroop, en la academia de Dachau dedicaban al menos tres cuartas partes del tiempo a tareas formales y organizativas, que no eran intelectuales. Se ponía mucho hincapié en la apariencia física (fuerza exterior y elegancia), en la pulcritud llevada al extremo, en la conducta  cuando se estaba de servicio en la SS y también en los actos sociales, en el vocabulario utilizado para dar órdenes, en las relaciones con los superiores y los amigos, en la capacidad para controlar las filas de la SS, en la topografía, el deporte y otras disciplinas similares.

– La SS-Führerschule nos ayudó a mejorar también –contó Stroop- en las tareas administrativas. Nos enseñaban redacción, sintaxis, gramática [¡tenían que completar sus conocimientos!], vocabulario especializado, correspondencia, gestión administrativa y de las empresas de la SS. Se desarrollaban y estudiaban ciertos rasgos de nuestro carácter mediante discusiones y ejercicios. Pero, por encima de todo, se nos inculcaba disciplina de partido.

– Obediencia ciega a los superiores jerárquicos.

– No ciega sino leal. Además se trataba, no lo olvide, de mantener a los subordinados a raya, cogidos por el cuello, como dicen ustedes los polacos. Eso es lo que se enseñaba en la SS-Führerschule. Los mandos también se preocupaban por nuestra geistige Frische (Juventud de espíritu), por nuestra Wille (Voluntad) y por el control del miedo y de debilidades como la piedad y la compasión.

– ¿La piedad y la compasión son perjudiciales?

– ¡En el Ejército, en la política y en la vida pública, rotundamente sí! –constató en un tono que rayaba la soberbia.

– ¿Y las obligaciones morales?

– El imperativo de la conducta patriótica y nacionalista es al eficacia y no lo que se entiende por moral –recitó Stroop de carrerilla.

– ¿Quiere usted decir que no admite el amor al prójimo ni los sentimientos del buen samaritano?

– Claro que sí, pero sólo con los alemanes que construyeron con nosotros el Reich de Adolf Hitler.

(Kazimierz Moczarski: Conversaciones con un verdugo. En la celda del teniente general de la SS Jürgen Stroop. Alba Editores, 2008, pag. 131-132)

Etiquetado: , ,