CONVERSACIONES CON UN VERDUGO: AUTOPISTA D-4

Posted on 9 julio, 2014

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JUDIOS ANTES DE SER EJECUTADOS POR COLABORADORES EN UCRANIA(…) Heinrich Himmler y sus hombres de confianza me dieron instrucciones para el futuro próximo. Se me confiaron los detalles secretos de la construcción de una autopista Sur-este, que se llamaría D-4, desde Lviv hasta Stalino [Donetsk en Ukrania]. El significado estratégico y económico de esta carretera era evidente. Después de que los ayudantes de campo del Reichführer me dieran instrucciones más precisas, participé en enero de 1942, junto con otros generales de la SS, en una conferencia con el Estado Mayor de la Wehrmacht en el sureste.

-¿Estaba previsto que la autopista terminara en la ciudad de Stalino?

– Había proyectos para prolongarla en dos direcciones a partir de Stalino. Una hacia el suroeste, hasta Rostov del Don y, desde allí, ya en una fase posterior, hacia Ciscaucasia (hasta el río Kuban), el Gran Cáucaso y Transcaucasia.

– ¿Pretendían utilizar la D-4 para transportar minerales, carbón y productos industriales desde Krivói Rog, la cuenca del Donetsk y Transcaucasia?

Stroop, con una sinceridad que me desarmó, dijo:

-¡Por supuesto! Además se transportarían los productos agrícolas de Ucrania y de las tierras cosacas, de los que el Reich estaba necesitado. En esas tierras ricas en mantillo, y con un clima tan propicio, nosotros habríamos podido multiplicar la producción por tres.

– ¿Habían pensado construir la autopista D-4 desde cero?

– No. Pensábamos aprovecharnos de las carreteras soviéticas, ampliándolas, mejorando su pavimento y suavizando las curvas más pronunciadas. No obstante, algunos tramos habríamos tenido que construirlos desde el principio.

De testimonios posteriores de Stroop pude deducir que para los trabajos en la autopista se emplearon grandes masas de personas: ucranianos y bielorrusos. Aquellos tramos que estaban en terrenos especialmente difíciles fueron construidos por presos. (…)

– Sí, recuerdo bien –interrumpí su fluida narración-, en la región de Lviv y en Tarnopol había entonces grandes masas de judíos viviendo en guetos y en campos de trabajo. ¿Se ocupó usted de ellos?

Stroop hizo una mueca, parecía ligeramente preocupado por la pregunta; pero cuando se la repetí, me respondió afirmativamente.

– Muchos judíos de Galitzia fueron empleados por nosotros en obras públicas, por ejemplo, en la construcción de la autopista D-4.

Ahora ya sabía a qué prisioneros se refería Stroop cuando dijo que algunos trabajaban en los tramos difíciles de la carretera D-4 en condiciones de esclavitud. Ésa era una forma de explotarlos hasta el exterminio.

– Si no recuerdo mal –hyo dejaba caer las palabras con frialdad-, a principios de 1943 muchos guetos judíos de la parte oriental de al Pequeña Polonia fueron liquidados, es decir, su población fue exterminada. ¿Tomó usted parte en esas acciones? Me refiero, por su puesto, como responsable, no como ejecutor directo.

Stroop, desconcertado, se mostró vehemente. Quizá se pensó que yo quería sonsacarle algo que había ocultado en la investigación. Así que no le presioné más y no me explicó nada más. A pesar de eso, me formé una opinión sobre el papel desempeñado por Stroop en Lviv.

Por sus gestos, su tono de voz y el pícaro brillo de sus ojos llegué a la conclusión de que Stroop había desarrollado, en Lviv, sus conocimientos prácticos de asesino de judíos en masa. (…)

(Kazimierz Moczarski: Conversaciones con un verdugo. En la celda del teniente general de la SS Jürgen Stroop. Alba Editores, 2008, pag. 173-174, 191-192)