CONVERSACIONES CON UN VERDUGO: VOLADURA DE LA SINAGOGA DEL GUETO

Posted on 24 septiembre, 2014

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SINAGOGA GUETO– Les podría contar, señores –dijo Stroop un día de noviembre-, miles de detalles sobre los últimos días de la Gran Acción, pero les aburrirían. Ya conocen bien un sinfín de detalles y acontecimientos. No quiero repetirme. El levantamiento se extinguía poco a poco. Las patrullas nocturnas encontraban pocos sublevados. Durante el día capturábamos como mucho un centenar de judíos. Otro centenar moría en combate.

Por tanto, decidí dar por terminada la Grossaktion el 16 de mayo de 1943 a las 20.15. El hermoso broche final oficial de la Gran Acción fue la voladura de la Gran Sinagoga de la calle de Tlomackie. Los preparativos duraron diez días. Tuvimos que vaciar el interior y perforar en los cimientos y en los muros varios cientos de agujeros para los explosivos. La sinagoga era un edificio sólido. Por eso, para volar la sinagoga de un plumazo, fueron necesarios costosos trabajos de zapador y de instalación eléctrica.

¡Qué imagen tan hermosa! –contó Stroop con destellos en los ojos-. ¡Desde el punto de vista pictórico y teatral, aquella imagen era fantástica! Estaba con mi estado mayor a poca distancia de la sinagoga. El responsable de la voladura, un oficial de zapadores, me entregó, por medio de Jesuiter, un aparato eléctrico que, a través de unos cables eléctricos, provocaba una detonación simultánea de todas las cargas explosivas colocadas en los muros de la sinagoga. Jesuiter ordenó silencio absoluto. Mis valientes oficiales y soldados estaban de pie, cansados y sucios en medio del resplandor de los edificios en llamas. Prolongué esos minutos de espera. Al final, grité: “Heil Hitler!”; y apreté el botón. Las llamas de la explosión se elevaron hasta las nubes. El estruendo fue ensordecedor. Era el final de la existencia del gueto de Varsovia. Así lo habían decidido Adolf Hitler y Heinrich Himmler.

(Kazimierz Moczarski: Conversaciones con un verdugo. En la celda del teniente general de la SS Jürgen Stroop. Alba Editores, 2008, pag.278-279)