CONVERSACIONES CON UN VERDUGO: EL JUICIO DE DACHAU

Posted on 6 octubre, 2014

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STROOP TESTIFICANDOHace poco leí fragmentos del sumario y de las actas del proceso contra Stroop y otros 21 acusados por el Tribunal Supremo Militar (General Military Court) en Dachau. Sin embargo, los documentos que están en posesión de la Comisión General de Investigación de los Crímenes Nazis en Polonia no he podido consultarlos.

Del material que leí se desprende que el juicio de Stroop en Dachau tuvo una gran importancia para la jurisprudencia norteamericana relativa al castigo de los genocidas nazis. Hasta principios de 1947 se celebraron en la zona de ocupación norteamericana muchos juicios por asesinato de prisioneros de guerra que eran pilotos estadounidenses. No obstante, todos esos procesos tenían en común el hecho de que juzgaban a los autores directos de los crímenes, que, al enfrentarse a pruebas irrefutables, reconocían la autoría de los hechos pero, al mismo tiempo, se excusaban diciendo que estaban ejecutando órdenes de una autoridad superior. Estos procesos recibieron el nombre común de Flyer cases [casos de los pilotos].

La estrategia de los acusadores en el proceso contra Stroop y contra sus camaradas fue diferente. El caso se había preparado de modo que se tuvieran que enfrentar al tribunal todos los autores del crimen : no sólo los asesinos directos sino también, escalón por escalón, sus superiores, incluso el dignatario más alto del XII Whrkreis, Jürgen Stroop.

(…)

En el proceso judicial contra los 21 acusados se probó que éstos “de forma intencionada y deliberada, y en contra de la ley, instigaron, apoyaron, ayudaron y tomaron parte en el asesinato de (…) soldados (pilotos) del Ejército de Estados Unidos que se encontraban en el territorio del XII Wehrkreis y que “se habían entregado sin armas, como prisioneros, a la entonces autoridad estatal alemana”.

(…)

Ocho meses después del fallo, la sentencia fue confirmada por el comandante en jefe de las tropas norteamericanas en Alemania, el general L. D. Clay. He aquí el contenido de su decisión:

Tribunal Militar. Disposición sobre la confirmación de la sentencia. Causa penal nº 12-2000, etcétera.

El Tribunal Supremo Militar de Dachau declara culpable, en sentencia del 21 de marzo de 1947, a Jürgen Stroop, condenándole a morir en la horca, en relación a los siguientes delitos: pertenencia a organización criminal, participación en un plan colectivo de asesinato y asesinato de prisioneros de guerra que se habían rendido.

La presente causa penal ha sido expuesta para mi verificación, por lo que, después del examen de los hechos y en virtud de mis competencias, dispongo que: las pruebas y la sentencia quedan ratificadas; el general al mando del I distrito militar hará que la sentencia se ejecute en la Prisión nº 1 para Criminales de Guerra de Landsberg, Alemania, en el plazo que él establezca.

22 de noviembre de 1947.

LUCIUS D. CLAY

General USA

Commander-in-Chef

El Stars and Stripes, el órgano de prensa del Ejército norteamericano en los territorios ocupados de Alemania, dio una amplia cobertura al juicio contra Stroop y contra sus camaradas acusados por le tribunal de Dachau. (…) El periodista que cubría la fase final del juicio en Dachau escribió en su artículo que Jürgen Stroop había pedido, supuestamente, al tribunal que se le sentara a él y no a sus camaradas en el banquillo de los acusados.

Esta información contradice radicalmente la realidad expuesta rotundamente por Stroop en sus confesiones carcelarias, que fueron confirmadas posteriormente por los datos de Schielke. Los dos hablaron en muchas ocasiones y con detalle sobre el juicio de Dachau. En mi opinión, hablaron de forma sincera y veraz. Aún resuenan en mis oídos las palabras de Stroop sobre sus subordinados de grado inferior; les llamaba “mocosos”, “chusma”, “chavales de mierda”. Él no había tomado parte en esas historias (es decir, en el asesinato de los pilotos norteamericanos) pero ellos le habían echado toda la culpa con sus mentiras.

(Kazimierz Moczarski: Conversaciones con un verdugo. En la celda del teniente general de la SS Jürgen Stroop. Alba Editores, 2008, pag.439-444, pag. 337)