EN EL CORAZÓN DEL INFIERNO: EL RECUENTO

Posted on 30 enero, 2015

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AUSCHWITZ LLAMAMIENTOPasa la primera noche. A todos los despierta el sonido de unos timbres y nosotros, los recién llegados, somos inmediatamente […] enviados a la calle. Tienen que instruirnos para el inmediato llamado a recuento.

En la calle está aún bastante oscuro. Cae una húmeda nevada. Hay alboroto en el lager. Ahora los números se están poniendo en movimiento para salir de las barracas y acudir al recuento. El frío nos envuelve. Se hacen notar el uniforme del lager y los pies descalzos. Se oyen gritos: ¡Alinearos en filas rectas! Son los preparativos para el recuento. El de mayor edad de nuestra barraca nos da las últimas instrucciones, cómo nos tenemos que comportar ante cada orden. Rápidamente comprendemos todas ellas.

[…] en el brazo una banda amarilla, eso es un kapo, el jefe de la brigada. Es el que puede[…]  hacer lo que quiera. Dispone de vuestra fuerza, de vuestra persona.

[…] revisa si todavía podéis ser elementos útiles para l faena. Pero debéis recordar una cosa, si intenta quitaros las zapatillas, impedidlo. Y cuando estéis demasiado débiles para reaccionar, por lo menos, apuntad su número. Puede hacer contigo todo lo que quiera. Puede tomar tu vida pero no tu calzado porque ésa es la fuente de tu vida. Es lo que protege tu existencia.

El día comienza a hacerse gris. Ante cada barraca aparecen grandes masas de gente formada en pequeñas filas. Hay bullicio. Se dan las últimas órdenes.

Firmes. Quitarse las gorras con grandeza mayestática se acerca un segundo hombre del rango más bajo. Es el jefe de la baraca que hace el recuento. Cuenta las filas y firma el papel. La cantidad de números concuerda. ¡Ponerse las gorras! ¡Descanso! El recuento ha terminado. Sigue su camino hacia una segunda masa inmóvil para controla si allí todo está en orden. Nuestras miradas siguen a los arrogantes militares que se acercan a cada una de las barracas. Y lo que vemos, casi delante de cada una de ellas, junto a los diversos grupos de hombres, es que hay una y, a veces, tres o cuatro personas [muertas] echadas en el suelo. Son las víctimas que no consiguieron sobrevivir la noche anterior. Ayer, durante el recuento, estaban todavía [vivas], eran números que estaban de pie, y hoy ya están echados inmóviles, el recuento es correcto. No es importante la vida [¿importante?] es la cifra. La cantidad coincide.

 (GRADOWSKI, Zalmen: En el corazón del infierno. Documento escrito por un Sonderkommando de Auschwitz-1944. Anthropos, 2008. Pags. 52 a 53)

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