EN EL CORAZÓN DEL INFIERNO: LLEGAN LAS VÍCTIMAS

Posted on 16 febrero, 2015

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ALBUM DE AUSCHWITZ MUJERESYa están en camino. Todo se mantiene en suspenso… Ellos, los asesino, imparten las últimas órdenes. Y nuestras miradas se dirigen hacia allí, hacia aquel rincón, hacia aquel punto por el que se escucha cada vez más cerca el sonido del rodar de los camiones.

Ya oímos el ruido –bien conocido por nosotros- que producen las motocicletas y los camiones que aceleran salvajemente la carrera. La vanguardia de las víctimas  ya está aquí. Vemos a lo lejos el resplandor de los faros de los vehículos que cada vez están más próximos.

Siguen circulando, ya están aquí. Ya podemos verlos, ya distinguimos a lo lejos las sombras de vidas humanas. El silencioso gemido y el llanto que surge ahora de sus corazones se transporta hacia nuestros oídos.

Ahora las víctimas han visto la verdad, la realidad: los están conduciendo hacia la muerte. La última esperanza, el último rayo, el último destello se apaga. Ahora mismo miran el mundo que pasa ante su vista como una película. Sus ojos, sus miradas merodean a su alrededor; querrían captarlo todo.

(…)

Ya han llegado las desgraciadas víctimas. Los vehículos se han detenido. Los corazones están petrificados. Ellas están ahí, las víctimas, congeladas por el terror, desvalidas, resignadas y frustradas, mirando el sitio en el que se encuentran, el edificio en el que su mundo, sus jóvenes vidas, sus palpitantes cuerpos pronto desaparecerán por toda la eternidad.

No consiguen comprender qué es lo que quieren de ellos las decenas de oficiales cónsul charreteras de oro y de palta, con sus relucientes revólveres y las granadas a un lado.

Y por qué están ahí de pie custodiados –como si fueran ladrones condenados- por soldados con los cascos puestos y por qué, entre los árboles y las alambradas, ven relucir a la luz de la luna, negros cañones de fusiles que apuntan hacia ellos. ¿Por qué? ¿Por qué razón? ¿Por qué iluminan este sitio tantos proyectores? ¿Es que es tan oscura la noche? ¿Es que es escasa la luz de la luna?

Están ahí aturdidos, desarmados y resignados. Han visto la auténtica realidad, ante sus ojos ya se ha abierto el abismo y, ello, están a punto de sumergirse en él. Sienten, tienen el presentimiento de que todo, el mundo, la vida, el campo, los árboles, todo lo que está vivo y existe, desaparecerá y se hundirá en la fosa junto a ellos. Las estrellas se apagan, los cielos se oscurecen, la luna deja de brillar, el mundo sucumbe junto a ellos. Y las desdichadas víctimas querrían verse inmersas ens ese mar y desaparecer cuánto antes, lo más pronto posible.

Arrojan los paquetes, todo aquello que han llevado para el “viaje”; ni quieren ni necesitan ya ninguna cosa.

Permiten que los hagan bajar de los vehículos sin ofrecer resistencia y caen directamente  en nuestros brazos, como si se desvanecieran, como espigas segadas. Anda, tómame querido hermano mío de la mano, y llévame por ese trozo de camino que aún me queda por recorrer y que lleva de la vida a la muerte. Las conducimos, a las queridas hermanas, a las apreciadas, las tiernas, las sostenemos por los brazos, avanzamos mudos, paso a paso, nuestros corazones laten rítmicamente al unísono. Sufrimos y sangramos igual que ellas y sentimos que cada paso que damos es un paso más que aleja de la vida y acerca a la muerte. Ya antes de descender al profundo búnker, antes de que pongan un pie en el escalón de la tumba, miran por última vez el cielo y la luna y un profundo suspiro surge instintivamente de nuestros corazones al mismo tiempo. A la luz de la luna se ven brillar las lágrimas de la hermana que es conducida hacia la muerte y una lágrima permanece congelada en el ojo del hermano que la acompaña.

(GRADOWSKI, Zalmen: En el corazón del infierno. Documento escrito por un Sonderkommando de Auschwitz-1944. Anthropos, 2008. Pags. 135 a 138)