EN EL CORAZÓN DEL INFIERNO: LA CÁMARA DE GAS

Posted on 28 febrero, 2015

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AUSCHWITZ GAS CHAMBER PEEP HOLELa última de las mujeres apenas si consiguió entrar en el búnker porque no había más sitio. Y se echó el candado, cerrando herméticamente la puerta, y se acerrojó para que ni un hilo de aire pudiera penetrar allí. Las víctimas han quedado como apresadas en un tonel, a punto de asfixiarse de calor y de sed. Sienten, saben que no pasará mucho tiempo, un minuto más, un segundo y llegará el fin. (…)

Y ellos, los oficiales de alto rango, aún están allí esperando, esperan hasta el último aliento. Sólo resta un acto, el último acto, el acto crucial es el que aún les falta presenciar, pronto las miles de víctimas se mecerán como espigas en medio de una tormenta y cuando el último, el postrero eco de vida resuene allí, asistirán a la más “hermosa” escena, la que dejará ver cómo dos mil quinientas víctimas caen como árboles talados, unas enredadas con las otras, abatidas y entreveradas. Y ése será el último acto de sus vidas, de su mundo.

En el silencio de la noche se oyen los pasos de dos personas. A la luz de la luna se vislumbran las dos siluetas. Se colocan las máscaras para verter el mortífero gas. Llevan dos grandes bidones metálicos, que pronto aniquilarán a miles de víctimas. Dirigen sus pasos hacia le búnker, hacia el profundo infierno, hacia allí avanzan sigilosamente. Serenos, frío, impasibles, como si se dispusieran a realizar una labor sagrada. Su corazón es de hielo, sus manos no tiemblan ni un sola vez, con paso inocente se acercan a cada “ojo” del búnker enterrado; allí vierten el gas y después tapan el “ojo” abierto con una pesada tapadera para que el gas no pueda salir. A través de los ojos-orificios les llega el intenso y doloroso gemido de la masa, que ya se debate con la muerte, pero su corazón no se conmueve. Sordos, mudos, con frialdad impasible avanzan hacia el segundo “ojo” y vuelven a verter el gas. Así van cubriendo hasta el último de los “ojos”, y entonces se quitan las máscaras. Ahora marchan orgullosos, llenos de coraje y contentos. Han cumplido con una importante tarea para su pueblo, para su país. Acaban de dar un paso más hacia la victoria…

(GRADOWSKI, Zalmen: En el corazón del infierno. Documento escrito por un Sonderkommando de Auschwitz-1944. Anthropos, 2008. Pags. 154 a 155)