DESTINADA AL CREMATORIO: APPEL! APPEL!

Posted on 1 mayo, 2015

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1389.3 Holocaust BAppel! Appel! Schnell!

Los altavoces gritan algo en alemán y lo repiten en polaco. ¿Qué dicen?, nos preguntamos todas aturdidas, esperando en vano una traducción. Pero ya la blockowa y las stubowas, gritando y empujándonos hacia la puerta, con gestos muy amenazadores y muy elocuentes nos hacen salir de allí.

Sin entenderlo demasiado bien salimos a una gran explanada delante de las barracas y allí vemos millares de prisioneras que se están colocando en hileras. Las kapos, blockowas y otros elementos examinan las hileras en todos los sentidos. Ni un hombro, ni una cabeza, ni un pie pueden sobrepasar la impecable línea recta. Girar la cabeza, mover un pie o bien una mano, efectuar el más insignificante desplazamiento, es inmediatamente sancionado con empujones y bofetadas. ¡Y no son mancas las señoras!

Nosotras, novatas, no conseguimos formar hileras impecables. Toda la jauría nos grita y nos empuja con la máxima brutalidad, repartiendo a porrillo bofetadas y garrotazos.

Al final, y no sin esfuerzo, consiguen que todo el campo forme unas hileras de una perfección total, en la más completa inmovilidad y manteniendo un silencio absoluto. El menor gesto, un sencillo susurro son castigados inmediatamente a bofetadas y a estacazos.

Appel! Appel! no sólo significa la postura físicamente insoportable, el agotamiento, el frío durante largas horas, sino una deshumanización total, eso de sentirse no como un ser viviente, sino como un número, un objeto. Ni el hambre, ni los azotes, ni la perpetua amenaza de la cámara de gas te llegan tan al fondo del alma como aquella humillación profunda de verte obligada a ordenar a tus propios músculos una inmovilidad de piedra, a imprimir en el rostro la impasibilidad, a no estremecerte ni siquiera cuando el zurriagazo cae en la carne martirizada de una compañera, amiga, hermana.

Te sientes vencida, cobarde, como si de golpe te hubieran arrebatado tu dignidad de combatiente, sientes asco y vergüenza de ti misma. Por más que me esfuerce no puedo llegar a contar lo que es appel.

(Mercedes Núñez Targa: Destinada al crematorio. De Argelès a Ravensbrück: las vivencias de una resistente republicana española, Renacimiento-Biblioteca de la memoria, 2011, pags. 75 a 76)