LAS ENTREVISTAS DE NÚREMBERG: ERNST KALTENBRUNNER

Posted on 3 agosto, 2017

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Teniente General de las SS Ernst Kalenbrunner durante los juicios de Núremberg. Fue un funcionario de policía austriaco que fue nombrado director de la Oficina Central de Seguridad del Reich (RSHA) en 1943. Fue condenado a la horca y ejecutado en octubre de 1946. Fuente: USHMM

22 de marzo 1946

Teniente General de las SS Ernst Kalenbrunner durante los juicios de Núremberg. Fue un funcionario de policía austriaco que fue nombrado director de la Oficina Central de Seguridad del Reich (RSHA) en 1943. Fue condenado a la horca y ejecutado en octubre de 1946. Fuente: USHMM

Hoy ha estado ocupado trabajando con algunos documentos, pero ha agradecido nuestra visita dominical. Ha dicho que era para él un respiro, porque llevaba varias horas examinando documentos. Es comedido, tiene una voz bien modulada y habla con mucha cortesía. Me da la sensación de que hace cuanto puede por dar la impresión de que no es el feroz jefe de Policía y sucesor de Himmler que la prensa afirma que es. No obstante, su mansedumbre, tranquilidad y sus exquisitos modales parecen indicar capacidad  para la acción despiadada e implacable siempre que lo juzgase necesario a tenor de las circunstancias.

(…)

Kaltenbrunner parece decidido a darme una conferencia acerca de la estructura y variabilidad de la Oficina Central de Seguridad del Reich.

– Era una organización muy cambiante y que tuvo rango ministerial entre 1933 y 1945. Si no se comprende cuál era la situación política en Alemania, es difícil entender este órgano. Yo comencé a trabajar para Hitler en 1938. ¿Se da usted cuenta de que yo he sabido la mayoría de las cosas que estaban sucediendo –las atrocidades, los campos de concentración, los asesinatos en masa, las cámaras de gas, el terror de los partisanos y los terribles métodos que la propia Policía empleaba contra el pueblo alemán-, de que he sabido de la mayor parte de esas cosas aquí, porque desde 1943 me limité a trabajar en la sede de la RSHA en Berlín?

Para que lo comprenda usted, he de remontarme a la llegada de Hitler al poder en 1933. Concentrémonos en la Gestapo a comienzos de 1933. Al igual que sucede en todos los estados, el Estado alemán contaba con sus propias organizaciones policiales, organizaciones cuyos miembros eran, en su mayoría, funcionarios de Policía.

Existía una Policía Criminal y una Policía Política del Reich, y ambas se agrupaban bajo el nombre de Policía de Seguridad, que es como se llamaron a partir de 1936, año en que se unieron definitivamente. De modo que debe entender que la Policía de Seguridad estaba compuesta por la Policía Criminal y por la Policía Política.

La segunda gran institución policial, separada de la primera, era la Policía ordinaria, que estaba dividida en tres cuerpos:

En primer lugar la Gendarmería, que tenía presencia en todo el territorio y hacía también las funciones de la Policía criminal en las zonas rurales. Si se producía un robo o un asesinato, no enviábamos a la Policía Criminal desde Berlín, sino que los gendarmes se ocupaban de resolverlo. En segundo lugar, la policía uniformada de las grandes ciudades, que dirigía el tráfico, el comercio, etc. en tercer lugar estaba la Brigada Policial de Incendios, que contaba con funcionarios en las ciudades, pero que era una organización de voluntarios en el campo y en los distritos rurales.

A partir de 1933, la Policía Criminal, que, oficialmente, actuaba en todo el Reich, fue agrupada bajo la dirección de la Oficina de Policía Criminal del Reich.

La Policía Política, que existía ya antes de 1933, fue incluida en al Geheime Staatspolizeiamt [Oficina de la Policía Secreta del Estado], cuyo nombre abreviado es Gestapo. No obstante, se trata de un nombre empleado por los enemigos de Alemania, que querían hacer equivaler a esta organización con la GPU rusa. En Alemania se la llamaba “la Stapo”. Le diré, para que le quede más claro, por si está usted pensando en ese estúpido diagrama que cuelga en la sala del Tribunal, que la Policía Criminal y la Gestapo no iban de uniforme y que la Policía ordinaria sí.

Más tarde, era cada vez mayor el número de agentes de la Policía Criminal y de la Gestapo que vestían uniformes de la SS, puesto que se ingresaba en esta organización desde las filas de los otros cuerpos policiales. Esto sucedió a partir de 1935.

(…)

En 1934, llegó Heydrich. Es un dato interesante para la acusación, pero no parece importarles, y sin conocer estos detalles, uno no puede hacerse una idea cabal de la situación. Es necesario sabe cómo era Heydrich personalmente y cuáles eran sus objetivos. Era un hombre inteligente, astuto y fabulosamente ambicioso, y con un desmedido deseo de poder.

He preguntado a Kaltenbrunner si conoció a Heydrich en persona y me ha contestado lo siguiente:

– Sí. Verá, en aquella época, Himmler sólo era el jefe de las SS, que no se trataba más que de una organización del Partido. Yo sólo desempeñé un papel subordinado. Porque la SS consistía en la SS General, que constituía algo más del noventa por ciento del total, y en cuatro regimientos armados: la Guardia Personal, las tropas del Servicio General y el regimiento Calaveras. Las tropas del Servicio General estaban a disposición exclusiva del Führer. La Guardia Personal era, en realidad, un regimiento de esta última unidad, pero había otros, como por ejemplo, uno llamado “Alemania”. Los Calaveras se componían de tres o cuatro batallones. Estos regimientos eran la parte armada de la SS y estaban a disposición exclusiva del Führer. Cuando Heydrich llegó a la cúpula de la SS, Himmler era su jefe, pero en aquellos tiempos la SS era una organización ridículamente pequeña.

(…)

Volviendo al SD. El Partido buscaba un instrumento para obtener información aparte de la que pudiera conseguir por sus canales habituales. La idea era buena desde el punto de vista de que en el Reich sólo había un Partido. Por otra parte, Himmler y Heydrich se daban cuenta de que ganarían una valiosa influencia frente al propio Partido.

Ahora bien, también les daba la oportunidad de actuar mal. En todos los regímenes hay algunos malhechores. Basta con echar un vistazo a las estadísticas de 1918, 1928 y 1938 para saber cuántos asesinatos y otros delitos se cometieron. Pero el SD tenía la oportunidad de vigilar al Partido y era el primero en advertir cualquier desliz de sus jefes locales o regionales. No tenía por qué tratarse de algo ilícito, podía ser una borrachera o cosas así. Si un jefe de Partido pretendía obtener ventajas materiales, el SD informaba de ello.

(…)

Y con esto tenemos algo interesante: gracias al SD, Himmler y Heydrich podían conocer las debilidades de los jefes regionales del Partido y de otros cargos. Himmler y Heydrich iban a ver a Hitler y le decían: “¿Ve lo que ocurre en su Partido?”, y también utilizaban la información para hacer chantajes en el seno del Partido. Heydrich desempeñaba un papel todavía más diabólico. Podía acudir a Bormann y decirle que iba a hablar con Hitler, y Bormann decirle: “Déjemelo a mí”. Y no decirle nada Himmler. Cuando Heydrich quería algo, pedía un favor a Bormann. Así, Heydrich iba acumulando poder, demasiado poder para Himmler.

He preguntado a Kaltenbrunner si creía que Himmler había tenido algo que ver con el asesinato de Heydrich.

– No –ha constestado-, pero estoy seguro de que se alegró.

Hess era un idealista, pero el hombre que ocupó su lugar, Bormann, era sin duda un mezquino y una persona extremadamente ambiciosa. Si Hess actuaba como un hombre de mundo, Bormann tenía la actitud de un advenedizo. Creo que no tenía amigos y que era uno de los hombres más despreciados. Sólo consiguió ganarse la confianza de Hitler porque éste se volvió demasiado receloso en los últimos años… un receloso enfermizo.

(…)

A continuación hemos iniciado una conversación sobre el SD.

– La idea del SD era muy válida para un régimen autoritario. Por supuesto, el Partido pronto se dio cuenta de que podía ser un instrumento muy peligroso en mano de Heydrich y Himmler, sobre todo teniendo en cuenta su relación con Bormann.

Puesto que Himmler no podía conseguir financiación  del Estado para el SD, y puesto que el SD pertenecía al Partido, Bormann podía ejercer cierto control sobre esta organización. Esta circunstancia puede darse en cualquier Estado, incluidas las democracias. Cuando un servicio de información resulta incómodo, puede someterse a un recorte presupuestario, algo que sucede en cualquier país. Personas corruptas hay en todas partes.

Himmler era rival de Bormann, así que Heydrich les enfrentó. Heydrich fingía su amistad con Bormann, pero éste se dio cuenta de que era partidario de Himmler y trató de utilizarle. Himmler se percató de la situación, pero, entre el propio Himmler y Bormann, el poder de Heydrich fue en aumento; hasta que Hitler le recibió en persona. Fue entonces cuando Himmler y Bormann admitieron que suponía una amenaza.

Bormann nació en 1900, Himmler en 1900 y Heydrich en 1904, de modo que pertenecían al mismo grupo de edad. Los tres eran competidores natos y con grandes ansias de poder. Heydrich se ganó el favor de Hitler desde el principio, gracias a su habilidad como organizaro y a su talento para elaborar informes muy precisos, en lo cual Hitler estaba muy interesado.

Himmler fundó el SD y Heydrich lo organizó. Es posible que la idea fuera de Bormann, pero Heydrich lo organizó entre 1934 y 1935.

Heydrich con ayuda de Bormann, intentó muchas veces convertirse en secretario de Estado. Su primer paso fue el Ministerio de Policía. Por un lado, Heydrich apoyaba a Himmler, pero luego intentó apartarle de las organizaciones policiales para situarse en el Ministerio de Policía. Lo habría conseguido de no haberse topado con una ambicioso oponente: Kurt Daluege, que más tarde fue víctima de una demencia paralítica, creo. Tanto Daluege como Heydrich querían lograr la misma posición. Daluege también quería el Ministerio de Policía. Ninguno de los dos estaba satisfecho con su posición, ambos tenían el mismo nivel, Daluege era jefe de la oficina principal de la Policía ciudadana y Heydrich jefe de la Oficina Central de Seguridad del Reich.

Himmler aprovechaba la rivalidad entre Heydrich y Daluege para impedir el ascenso de ambos, lo cual le salvó de ellos, dos individuos ávidos de poder. Porque Himmler era más primitivo que Daluege, que en aquella época aún estaba sano, y mucho más que Heydrich, que era más retorcido.

Conocí a Daluege en 1943. Tenía delirios de grandeza, (…)

Tras la destitución de Constantin von Neurath, Heydrich, gracias a la ayuda de Bormann, ocupó su cargo en el Protectorado de Bohemia y Moravia. Así fue como Heydrich obtuvo su cargo de ministro. Himmler ni siquiera había conseguido un rango tan alto a finales de 1941.

Puede imaginarse la reacción de Himmler cuando supo que Heydrich había logrado un cargo ministerial, por encima de cualquiera de los suyos, y la de Daluege, cuya locura era cada vez más perceptible. (…)

(…) Cuando se ha interrumpido, le he preguntado si, en su opinión, el apodo de Heydrich, “el Verdugo”, era apropiado.

– En Alemania, por supuesto, no le llamábamos así. Pero era un sádico.

Pregunto a Kaltenbrunner quién era, en su opinión, más sádico, si Himmler o Heydrich.

– Himmler no era sádico, era mezquino, un individuo pequeño. Había sido maestro y nunca perdió la mentalidad de los maestros. Disfrutaba castigando a los demás, como un maestro de escuela que pega a un niño con una vara más de lo que se merece y disfruta con ello. Pero eso no es verdadero sadismo. Himmler se creía el responsable de la educación y mejora de otras personas. El exterminio de los judíos en los campos de concentración no tiene nada que ver con esto. En mi opinión, se debió a la obediencia propia de un esclavo que Himmler debía al Führer.

(Leon Goldensohn, Las Entrevistas de Núremberg, Taurus, 2008, pags. 193 a 204)

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