FRIEDRICH RECK: DIARIO DE UN DESESPERADO

… el enigmático hecho de que todo esto ocurriera sin resistencia de los buenos, de un pueblo en sí mismo decente, sobrio y trabajador… (Friedrich RECK: Diario de un desesperado, Minúcula, 2009, pag. 26)

Quizás la anterior cita de Reck resume mejDIARIO DE UN DESESPERADOor que ninguna otra la actitud que muchos alemanes “de bien” tomaron con respecto al nazismo: su indignación con lo que consideraban una pandilla de advenedizos, pero a la vez su falta de resolución para detener o por lo menos criticar abiertamente al régimen. Friedrich Reck formó parte de las clases acomodadas, o por lo menos pretendió hacerlo, que se sentían identificadas con un modelo conservador encarnado en la figura Imperial. Tras la derrota en la Gran Guerra, no hay duda que la zozobra espiritual de estas clases fue más que notable. En la marejada inflacionista de los años veinte, y ante las encarnizadas disputas políticas de los años siguientes, las élites conservadoras se sintieron en gran medida abandonadas a un mar de peligros, donde el comunismo parecía la mayor amenaza, pero donde la solución que plantea el ultranacionalismo de los nazis, se les asemeja a un pastiche de lo que había sido el segundo Reich.

Friedrich Reck, hijo de un terrateniente acomodado, no formaba parte sin embargo de la nobleza prusiana, aunque tratara de asemejarse a ellos adoptando la pose e incluso haciéndose llamar Reck-Malleczewen, como imitación de los grandes nombres de la élite prusiana. En realidad su lugar se situaba entre las clases medias acomodadas. Su familia le había ofrecido una buena educación, obteniendo el título de doctor, en cuyo ejercicio había viajado por América, obteniendo amplia experiencia sobre el mundo. Pero su “éxito” procedería de la literatura. A partir de principios de siglo comenzó a colaborar con el Süddeutsche Zeitung, pero fue a través de la novela histórica como su nombre se hizo conocido. Fue un autor leído por los alemanes, y sus obras obtuvieron grandes tiradas. Sin embargo, no fue un autor capital de las letras alemanas. Se trataba de literatura de entretenimiento, creada por el autor para paliar sus penurias económicas que siempre le acompañaron. Este “ser y aparentar” fue la norma vital de Reck. Pertenecer a la clase dirigente, fue sinónimo para él de manetner una postura conservadora. Su padre había alcanzado un puesto en el Reichtag alemán, pero Friedrich no mostró más vocación política que la de añorar los dorados días de la monarquía. Su indignación con respecto al nazismo surge de la consideración de los miembros del partido como representantes de la calaña de más baja estofa. Advenedizos y personas de escasa moral a los que considera indignos de dirigir el país. Sus comentarios en su diario, publicado por primera vez en 1947, nos cuentan su vida cotidiana, sus impresiones sobre la guerra, su valoración sobre la historia reciente de Alemania. Reck fue detenido por primera vez en octubre de 1944 por no acudir al alistamiento obligatorio. En 1945 fue detenido de nuevo, y enviado al campo de Dachau donde moriría poco después.

Por todo ello, Diario de un desesperado es una lectura necesaria para conocer la reacción de un sector importante de la sociedad alemana ante el nazismo, un ejemplo singular de la crítica al régimen, no desde la perspectiva liberal o de izquierdas, sino desde los postulados conservadores de la sociedad prusiana más recalcitrante.

PARA SEGUIR LAS ENTRADAS DE ESTE LIBRO: DIARIO DE UN DESESPERADO

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