HÉLÈNE BERR: DIARIO

Hélène Berr, Diario, Anagrama, 2009El diario de Hélène Berr nos acerca a las experiencias de miles de judíos perseguidos por el régimen nazi en los países ocupados. A diferencia de las poblaciones del este, los judíos franceses se consideran en cierta medida a salvo de las políticas raciales en los primeros momentos de la derrota. La familia Berr pertenece a la clase media francesa, y es ese sentimiento nacional el que se impone al supuestamente religioso o étnico: para nada se les podría definir como una “familia judía (“Cuando escribo “judío” no traduzco mi pensamiento, porque para mí no existe esa distinción: no me siento difrerente de los demás“. 31 diciembre de 1943, pag. 248).  Hélène, a sus veinte años, acude a la universidad, tiene inquietudes literarias, está formando su personalidad. Pero su vida se ve afectada progresivamente por la intervención de los ocupantes alemanes. A partir de medidados de 1942 su vida va convirtiéndose en un infierno. En marzo de 1944 será deportada a Bergen-Belsen donde morirá pocos días antes de la liberación. El diario que dejó escrito hace un recorrido vital tanto por sus experiencias y deseos como por la evolución de la forma de vida, y supervivencia, durante la ocupación. Nos sirve para contrastar esas experiencias con las más conocidas de los judíos del este. Sus percepciones e intuiciones, sus dudas sobre el colaboracionismo, la ruptura con su vida burguesa, y la reafirmación de su personalidad frente a la actitud del resto de la sociedad, indiferente o hipócrita, con respecto a lo que está ocurriendo en Francia. El diario es por lo tanto una fuente interesante para conocer la vida en los países ocupados occidentales y cómo se fue cerrando el círculo sobre las comunidades consideradas inferiores por el régimen nazi. Abarca el periodo entre el 7 de abril de 1942 y el 15 de febrero de 1944, y en él se puede apreciar un cambio en las inquietudes y la madurez de Hélène. En una primera parte la situación política y social se ve difuminada por las preocupaciones personales, sentimentales o literarias, que muestra la joven estudiante de inglés. A partir de 1943 la guerra y sus atroces consecuencias despiertan en ella un mayor compromiso por la lucha a pesar de sus dudas sobre si permanecer en Paris o huir (“Y quizá todo esto sólo sea una vez más un rumor alarmante. ¿Abandonarlo todo, tomar una decisión tan grave, cuando quizá no suceda nada?”. 13 diciembre de 1943, pag. 242). Con cierto carácter profético, la autora va intuyendo la realidad última de los trasnportes, las intenciones verdaderas del régimen: “Porque los alemanes no buscan siquiera razones ni utilidad. Tienen un objetivo: exterminar” (15 febrero de 1944, pag. 270), pero ya es demasiado tarde. Ante esa situación su fortaleza a veces se desmorona (“Y por momentos, también, sentir la inutilidad de todo esto me paraliza“) pero sólo para salir reforzada con la necesidad básica de contar lo ocurrido: “tengo un deber que cumplir escribiendo, porque es preciso que los demás sepan” (10 de octubre de 1943, pag. 165).

El Diario de Hélèn Berr viene precedido de un emotivo prólogo de Patrick Modiano, y dispone también de varios documentos anexos, un  cuadro familiar sobre los Berr y una lista sobre las lecturas de la joven Hélène.

HÉLÈNE BERR, Diario, Anagrama, Barcelona, 2009.

ENTRADAS DEL DIARIO DE HÉLÈNE BERR

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