MARIANO CONSTANTE: YO FUI ORDENANZA DE LOS SS

Durante mucho tiempo Mariano Constante dejó de llamarse así. ¿Es esto posible? ¿Puede alguien abandonar su patronímico?, incluso ¿ser olvidada oficialmente, a propósito, su onomástica? Hoy podría parecernos imposible. Sin embargo, durante varios años Mariano Constante dejó de llamarse así. Rotspanier 4584, esa era su designación, su nuevo apelativo. Y era importante tenerlo claro porque era necesario saber responder con presteza y saber presentarse con la misma celeridad, y en alemán. “Rojo español” 4584. Sólo un número, similar al de tantos otros miles de españoles republicanos que pasaron por los campos de concentración, en especial por Mauthausen. A eso habían sido reducidas sus vidas, un simple número.

Otras habían sido sin embargo las esperanzas que Mariano había puesto en su juventud en España. Había nacido en Capdesaso (Huesca) en 1920, la guerra civil lo habia convertido en uno de los oficiales más jóvenes de la República. Resistente, como lo sería toda su vida, participó en la bolsa de Bielsa y combatió junto a Antonio Beltrán “el Esquinazau”. Ya sólo sus experiencias de juventud y su participación en la guerra serían motivo para una o varias novelas, y así lo dejó por escrito el propio Constante en obras como Los años rojos o La maldición. Pero el destino, o podemos pensar que alguien más humano, le tenía reservado una prueba aún mayor. Es en el campo de Mauthausen donde Constante recibe la experiencia más importante de su vida. Aquí las palabras resistencia, camaradería, muerte, toman un sentido nuevo, ni siquiera experimentado de lejos en la guerra. De este campo surge un hombre nuevo, o tal vez mucho más viejo. A pesar de sus veinticinco años, Constante, en boca de Muñoz Molina, ha vivido más vidas y más experiencias que las que podríamos imaginar. Es en ese momento cuando se produce la liberación en la que aparece su firme determinación de luchador contra el olvido. Su compromiso se mantendrá en una nueva lucha, por la memoria y la dignidad. La escritura, camino poco natural para él, será la vía de trasmisión principal. En sus obras predomina la experiencia del superviviente, dejando de lado la reconstrucción literaria y artística. No hay en sus escritos la riqueza evocadora de otros autores, ni los recursos de estilo capaces de conducir a situaciones previamente organizadas por el autor. El estilo es directo y llano, como siempre lo fue su autor. La carencia literaria puede llegar a ser abrumadora, pero la fuerza del relato, que no se basa sólo en lo emotivo, -fundamental en la obra, pero no exclusivo- sino también en el esfuerzo de reconstrucción, de empatía que Constante trata de inculcar a sus lectores, es más que suficiente para que figure entre los principales autores de literatura de resistencia, del universo concentracionario. También, a diferencia de otros autores, no aparece una separación aséptica entre protagonista y narrador. Constante rememora bajo los efectos de la indignación, acontecimientos que han podido pasar hace más de cuarenta años y lo hace para ser exacto con la verdad, no para la venganza o el revanchismo, sino para que no se olvide. Por eso su estilo es llano y directo: es obra de un hijo del pueblo, y está dirigida para el corriente de los mortales.

Sabedor de sus carencias literarias, a lo largo de su vida, Mariano Constante no desdeñará nunca el trato cercano en su afán divulgador, sobre todo hacia las nuevas generaciones que desconocen la realidad sobre el universo concentracionario sufrido por los republicanos españoles. Así estará siempre abierto a presentar sus recuerdos ante todo tipo de público, en institutos de secundaria, o ante las cámaras.

Yo fui ordenanza de los SS es el testimonio de la resistencia de los republicanos en el campo de Mauthausen. La vida diaria en el universo concentracionario está repleta de pequeñas y grandes historias de la organización clandestina. En cierta manera en esas páginas aparece reflejado el orgullo de quienes supieron imponerse a la deshumanización del régimen nazi: organizando azúcar, escondiendo los clichés de Boix, contando las dificultades de los barberos… La conclusión es obvia para Constante: los españoles resistieron, a pesar de las bajas, la desmoralización y el tenaz empeño de someterlos por parte de las autoridades alemanas, conscientes de su espíritu indomable.

Mariano Constante falleció en enero de 2010 en Montpellier. Francia se había convertido en su hogar de adopción, pero nunca renunció a su condición de español, aunque fuera en el exilio. En cierta manera la muerte de Constante fue el revulsivo para la elaboración de estas páginas sobre el universo concentracionario. Me pareció que era evidente la falta de recursos para afrontar desde el comienzo la ardua labor de desentrañar el universo concentracionario, y cuando los había, eran en su mayor parte parciales e interesados. Por eso sirva esta página como homenaje a él y a todos los republicanos del exilio.

PARA CONSULTAR LAS ENTRADAS DE ESTA OBRA: YO FUI ORDENANZA DE LOS SS

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One Response “MARIANO CONSTANTE: YO FUI ORDENANZA DE LOS SS” →

  1. Flavià Mateu i Cluet

    6 febrero, 2013

    Mi padre tambien vivió la guerra y el exilio.Me ha emocionado leer Los años rojos

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