PRIMO LEVI: SI ESTO ES UN HOMBRE

Muchos de los que hemos llegado a conocer algo en profundidad los entresijos de la literatura concentracionaria iniciamos el camino de la mano de Primo Levi, quizás el autor más conocido a nivel popular sobre el mundo del lager, gracias sobre todo a su obra capital: Si esto es un hombre, pero también en cierta manera a la mitificación de su vida resaltada por su muerte en extrañas circunstancias. Era inevitable por lo tanto dedicarle en esta página un espacio destacado al escritor y científico italiano, al que considero como el principal referente sobre el universo concentracionario por su capacidad de trasmisión de la vida del häftling, por su posicionamiento ético ante el genocidio y su actitud vital como testigo de lo ocurrido. No es casualidad la fama y relevancia que Primo Levi alcanzó en vida dado que el autor italiano reune en su obra lo mejor del género: una prosa clara y diáfana, la sinceridad y desgarro de la víctima, pero la dignidad del testigo más allá del victimismo (“para escribir este libro he usado el lenguaje mesurado y sobrio del testigo, no el lamentoso lenguaje de la víctima ni el iracundo lenguaje del vengador: pensé que mi palabra resultaría tanto más creíble cuanto más objetiva y menos apasionada fuese; sólo así el testigo en un juicio cumple su función, que es la de preparar el terrero para el juez. Los jueces sois vosotros.”  pag. 179) Si esto es un hombrese se convierte así en no sólo el testimonio de un recluso de los campos de concentración, sino en el Relato por esencia del sufrimiento de los presos: un auténtico manual sobre el Lager y su funcionamiento cuyo objetivo último es tratar de extraer una enseñanza para el futuro, si bien “quizá no se pueda comprender todo lo que sucedió, o no se deba comprender, porque comprender casi es justificar.” pag. 199. Pero eso no niega el valor de recordar y conocer: “Si comprender es imposible, conocer es necesario” (pag. 200). La intención moral de Primo Levi fue sobre todo la de ofrecer recursos para que supiéramos extraer las conclusiones morales inherentes al proceso de destrucción del hombre en el mundo concentracionario haciéndonos parte -jueces- de lo ocurrido. Su dedicación durante toda su vida a la tarea de difundir y asentar en las nuevas generaciones ese conocimiento así lo muestra. Pero más allá del testimonio hay otra intención profiláctica, “porque lo sucedido puede volver a suceder” (pag. 200). No hay que olvidar que frente a otras visiones más maniqueas sobre el nazismo, Primo Levi no ve en el carcelero de la SS un monstruo: “Hay que recordar que estos fieles, y entre ellos también los diligentes ejecutores de órdenes inhumanas, no eran esbirros natos, no eran (salvo pocas excepciones) monstruos: eran gente cualquiera.” (pag. 200) y ante el olvido de lo sucedido quizás ”las conciencias pueden ser seducidas y obnubiladas de nuevo: las nuestras también” (pag. 200). La enseñanza es por lo tanto para todos útil en ese afán pedagógico. Enseñarnos como una ideología basada en el fanatismo y el carisma huero puede derivar hacia el fundamentalismo y el exterminio. De aquí que el genocidio no sea un acontecimiento singular de la historia, -en este punto se aleja Primo Levi de visiones más o menos místicas del llamado Holocausto, palabra con la que Primo Levi no se identifica, como las seguidas por Eli Wiesel y otros- sino sólo una plasmación de la irracionalidad de un régimen basado en el odio. ¿Qué enseñanza podemos sacar de la experiencia del lager? Esta parece ser la reflexión inicial con la que el autor afronta el recuerdo de su experiencia y las interpretaciones morales que de lo vivido se desprenden. Cada uno podrá responder a esta pregunta en la medida de sus conocimientos, inquietudes y reflexiones tras la lectura del libro. Pero quizás la clave está en el conocidísimo título de su obra, no hay duda de que original y extraño para una obra autobiográfica sobre la experiencia concentracionaria. Si esto es un hombre nos habla sobre el proceso de deshumanización de las víctimas en el campo “…el lager es una gran máquina para convertirnos en animales” (pag. 52) y de la lucha por conservar la dignidad y conciencia de la humanidad, de la que la racionalidad y la libertad forman parte fundamental. Sobrevivir al lager es recordar los cimientos de esa humanidad porque “para vivir es importante esforzarse por salvar al menos el esqueleto, la armazón, la forma de la civilización” (pag. 52) pero Primo Levi no idealiza al preso, es conciente de que  ”muchísimos han sido los caminos imaginados y seguidos por nosotros para no morir: tantos como son los caracteres humanos. Todos suponen una lucha extenuada de cada uno contra todos, y muchos, una suma no pequeña de aberraciones y de compromisos. El sobrevivir sin haber renunciado a nada del mundo moral propio, a no ser debido a poderosas y directas intervenciones de la fortuna, no ha sido concedido más que a poquísimos individuos superiores, de la madera de los mártires y los santos.” (pag. 101) Siguiendo un cierto carácter cientifista Primo Levi nos hace partícipes de una realidad particular vivida, pero como él mismo confesaría en Los hundidos y los salvados, nadie sabrá nunca exactamente como se sufrió y se murió en los campos por la sencilla razón de que nadie ha vuelto, como no es imposible volver de la muerte. Estas palabras, que deben ser tenidas en consideración como una reflexión sobre el carácter incomprensible de ese sufrimiento por parte de los supervivientes, de los testigos o de los receptores del mensaje, fue en su momento criticado por una parte de la historiografía judía que pudo ver un ataque, inexistente, al testimonio de los supervivientes, y utilizado como argumento por los negacionistas para reducir el valor de esos testimonios. Sin embargo, esa misma disputa sólo sirve para revalorizar la obra y el trabajo de Primo Levi: más allá de ideologías o fanatismos, Si esto es un hombrees un trabajo científico sobre la condición humana dirigida a los hombres:

Vosotros que vivís seguros
En vuestras casas caldeadas
Vosotros que os encontráis, al volver por la tarde,
La comida caliente y los rostros amigos:
Considerad si es un hombre
Quien trabaja en el fango
Quien no conoce la paz
Quien lucha por la mitad de un panecillo
Quien muere por un sí o por un no.
(…)
Meditad que esto ha sucedido:
Os encomiendo estas palabras.
Grabadlas en vuestros corazones
Al estar en casa, al ir por la calle,
Al acostaros, al levantaros;
Repetídselas a vuestros hijos.
 

A cada uno corresponde extraer las conclusiones.

La edición utilizada corresponde a la realizada por Círculo de Lectores en 2004 que reune las tres obras fundamentales de Primo Levi sobre su experiencia concentracionaria: Si esto es un hombre, La Tregua y Los hundidos y los salvados. De la primera ya hemos hablado; La Tregua es más bien el relato de los meses posteriores a la liberación del campo -que como el título indica no es sinónimo del final del sufrimiento-; mientras que la última retoma directamente el mundo del lager desde una perspectiva reflexiva y moral. Volveremos sobre ella más adelante.

PARA CONSULTAR LOS FRAGMENTOS DE ESTA OBRA: SI ESTO ES UN HOMBRE

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