WLADYSLAW SZPILMAN: EL PIANISTA DEL GUETO DE VARSOVIA

Es difícil hablar de una obra literaria cuando ésta se ve superada en sus valores artísticos por su versión cinemátográfica. Es lo que ocurre con el pianista del gueto de Varsovia, obra de memorias del músico polaco de origen judío W. Szpilman y que fue llevada al cine de forma magistral por el no menos magistral y polémico Roman Polanski. No es este lugar para hablar de cine, sino de literatura concentracionaria, por lo que nos contentaremos con el original que sirvió para la elaboración del guión de Polanki.

En 1946, nada más concluir la guerra, Szpilman publicó en polaco sus experiencias como superviviente en el gueto de Varsovia. La obra sufrió las consecuencias de la situación política y económica del momento. Como les ocurrió a otros muchos autores que quisieron dejar testimonio de sus experiencias concentracionarias en ese momento, la sociedad no estaba todavía preparada para escucharles, por lo que su obra pasó desapercibida. Por otra parte, el discurso no se adaptaba al guión oficial de las nuevas autoridades polacas y sus apoyos soviéticos, por lo que la obra sufrió absurdas censuras. No gustaba de ella la visión de la actitud de muchos polacos ante la situación de los judíos, ni la escasa relevancia de las tropas soviéticas en la obra. Baste destacar que se tuvo que modificar el hecho de que Hosenfeld, el salvador de Szpilman durante los peores momentos del combate en Varsovia, fuera alemán, dándole una nueva nacionalidad: la austriaca. Los intentos posteriores de volver a publicar la obra se encontraron con las dificultades propias de publicar al otro lado del telón de acero. No fue hasta 1998 que se volvió a publicar en Alemania, siendo traducida en el año 2000 al castellano, y sirviendo como guión a la referida película de Polanski, ganadora de tres premios Oscar en 2002.

El libro de Szpilman es básicamente su relato por la superviviencia en la Varsovia ocupada por los alemanes. En él podemos apreciar la evolución de la situación en el gueto, como se va cerrando la maquinaria sobre la población judía que concluye con la deportación para el “reasentamiento”, incluida toda la familia del autor; pero también los intentos de seguir con la “vida cotidiana”, sus preocupaciones musicales (durante todas las páginas del libro una de sus obsesiones es evitar cualquier lesión que le impida desarrollar su carrera profesional). Por otra parte, la obra se convierte en testimonio de la realidad social de Polonia durante la guerra. Destacan los apartados en los que se nos refiere las diferencias sociales en el gueto, contrastando con las miserias de la mayoría, hay unos pocos que viven muy por encima de las posibilidades del resto. Si el tono suele ser neutro en la mayor parte de la obra, incluso cuando se refiere a masacres y actos criminales protagonizados por las tropas de ocupación alemanas, se vuelve más áspero y sarcástico cuando se refiere a las actitudes particulares de polacos y judíos ante esos hechos. En ambos grupos encontramos el heroísmo (sublevación del gueto, ayuda de los polacos arios a los judíos arriesgando su vida), como el más vil de los colaboracionsimos para obtener prevendas y ventajas (actitud de la policía judía, abusos de los polacos…). También es más crítico con la actitud de las tropas de ucranianos y lituanos que con los propios alemanes.

Pero la obra de Szpilman va más allá del relato del sufrimiento durante la ocupación. Quizás su mayor mérito, que no reside en lo artístico (hay otras muchas mejores obras sobre este tema), se encuentre en la enseñanza sobre el valor y la superación, así como en la importancia de las convicciones y la fortaleza moral, no sólo del protagonista, -elementos necesarios para su superviviencia final-, también en aquellos que lo rodean. En último término, el encuentro de Szpilman y el oficial alemán Hosenfeld, simboliza los deseos de dos personas, en dos bandos distintos, de sobrevivir a la guerra sin causar daño o sufrimiento a los demás. Superar el horror para seguir con sus sueños. Szpilman, lo consiguió, triunfó como pianista. Hosenfeld languideció durante años en una prisión soviética.

Wladyslaw Szpilman, El pianista del gueto de Varsovia, Turpial y Amaranto, 2000.

PARA REVISAR TODAS LAS ENTRADAS: EL PIANISTA DEL GUETO DE VARSOVIA

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