COMANDANTE DE AUSCHWITZ: EVITAR LAS EVASIONES

Posted on 25 mayo, 2012

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Muchos reclusos polacos trataron de terminar con la obsesión por evadirse. No era ésta una empresa demasiado difícil en Auschwitz, donde las posibilidades eran innumerables. Nada más sencillo que distraer la atención de los guardianes y crear las otras condiciones previas. Todo dependía del valor, la audacia y un mínimo de suerte. Cuando se juega todo a una carta, ya se sabe que la vida está en juego.

A esos proyectos de evasión se oponía, sin embargo, el temor de las represalias, del arresto de los miembros de la familia, de la matanza de una decena –o un número mayor- de infortunados compañeros.

Muchos evadidos no se dejaban detener por dichas consideraciones. Una vez fuera del recinto de la guardia, podían contar con la colaboración de la población civil de los alrededores; lo que viniera después no les planteaba problema alguno. Si el golpe no tenía éxito, era el fin. De una manera u otra, no había más salida que la muerte.

Cuando se fusilaba a un fugitivo, el campo entero debía desfilar ante su cadáver para que le sirviera de ejemplo. Este espectáculo hacía dudar a muchos de los que pensaban fugarse; otros, por el contrario, no se dejaban impresionar, pues sabían que el noventa por ciento de las evasiones tenía éxito.

(HÖSS, Rudolf: Yo, comandante de Auschwitz, Ediciones B, pag. 109-110)

PREGUNTAS:

  1. ¿Qué condiciones favorecían las fugas en Auschwitz?
  2. ¿Qué represalias se llevaban a cabo contra los que se habían fugado?
  3. A  aquellos que intentaban fugarse, ¿de qué les acusa Höss indirectamente?
  4. ¿Por qué la población civil en torno a Auschwitz si que ayudaba a los fugados?
  5. En este texto, Höss explica cuál era el destino de los fugados a los que se capturaba. Explícalo.
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